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Para Estudiantes
De la revista a la Misión
El año pasado, me llevaría a la portada de una revista y, más importante, a una misión en el extranjero. Recientemente, regresé de un viaje de dos semanas como voluntaria en Nicaragua, que cambió mi vida.
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Por Victoria Iaconis-Shields


Victoria Iaconis-Shields en la portada de maryknoll y en misión con un niño en Nicaragua.


El terapeuta físico James Kahler, voluntario con Somos Amigos, trabaja con Araceli, una niña con parálisis cerebral mientras la madre de Araceli observa.


A Brian, 4, se le operó el labio leporino hace dos años, pero no hablaba hasta que recibió ayuda de Iaconis-Shield y el equipo de Somos Amigos.

Nunca imaginé que asistir al Día de la Juventud en Maryknoll con mi prometido--ahora esposo--Matt Shields, el año pasado, me llevaría a la portada de una revista y, más importante, a una misión en el extranjero. Recientemente, regresé de un viaje de dos semanas como voluntaria en Nicaragua, que cambió mi vida.

Poco después que Matt y yo salimos en la portada de la edición de enero del 2009 de la revista MARYKNOLL, en la que también se publicaron nuestras declaraciones, una mujer llamada Maura Flavin me envío un correo electrónico para decirme que leyó lo que dije acerca de ser "testigo de Cristo", por mi trabajo como terapeuta del lenguaje y de mi inmenso deseo de ayudar a los necesitados. Me dijo que conocía a personas que podían beneficiarse de mi ayuda.

Maura y su esposo Dan, son fundadores de la organización "Somos Amigos", cuya misión es ayudar a mejorar la vida de personas marginadas debido a condiciones socio-económicas, políticas, culturales y ambientales. Cada verano, los Flavin viajan con un grupo de voluntarios a la ciudad de Villanueva, Nicaragua, en donde proveen servicios de terapia para niños y adultos. Ellos habían rezado por seis años por una terapeuta del lenguaje con deseos de ayudar a otros para el equipo, y yo aparecí en la portada de ¡la revista MARYKNOLL!

Mi vida en ese tiempo estaba bien complicada. Planeaba una gran boda, buscaba un nuevo trabajo, vivía en una nueva ciudad, y mi padre estaba, y aún continúa, muy enfermo. Debido a su enfermedad, mi fe en Dios fue disminuyendo. Pensé que viajar a Nicaragua me daría una oportunidad para reencontrar mi fe en Dios. Fui a Villanueva desde el primero al 15 de julio.

Mi reacción inicial de Villanueva fue "si este es mi viaje para reencontrar a Dios, definitivamente no será aquí". Villanueva es diferente a cualquier lugar que he visto, pero al mismo tiempo, igual que otros pequeños pueblos que he visitado. Hay una plaza en el centro del pueblo con una cancha de fútbol y baloncesto. Todos te saludan al pasar. Hay tiendas que venden de todo y dos internet cafés. Sin embargo, la pobreza es abrumadora. No hay agua potable, lo que significa que cepillarse los dientes, bañarse, e inclusive ir al baño son un desafío. La electricidad es tan previsible como una ruleta. Uno nunca sabe cuando se va a poner al día con las noticias en la televisión o en el internet. Las casas tienen cuatro paredes y piso de tierra, tal vez una cama o dos en la esquina. El trompo es casi el único juguete que los niños poseen. La comida es básica: arroz, frijoles, pollos--que crían--y el árbol de mango en el jardín trasero. ¿Cómo es posible que Dios esté presente en un lugar como este?

A través de mi experiencia con los niños de Villanueva, sentí la presencia de Dios aquí más que en muchos otros lugares que he visitado. Todos se cuidan el uno al otro.

Lester, por ejemplo, es un hombre de 23 años de edad con parálisis cerebral. Aunque extremadamente discapacitado físicamente, ayuda a sostener a su familia usando un machete para limpiar lotes vacíos o cargar agua por pocos centavos. Su primo estaba preocupado por la forma que Lester tragaba su comida y lo trajo a verme. Mediante un simple proceso de ejercicios con el mentón, pude enseñar a Lester a tragar de una manera segura.

A Brian, de cuatro años de edad con labio leporino, me lo trajo su mamá. Lo habían operado dos años atrás, pero todavía no hablaba. Animé a su mamá a que lo exponga al lenguaje poniendo letreros con los nombres de las cosas en la casa. En agradecimiento, Brian me hizo un dibujo de colores brillantes.

Debido a la desesperación y el amor por su hijo, una mujer llamada Jacintha vino a nuestra clínica y esperó pacientemente para llevarnos a su casa para evaluar a Riber, de 18 años de edad, quien es totalmente autista. El comportamiento autodestructivo de Riber me preocupó más que su falta de comunicación. Le dije a Jacintha que elogie lo que hace bien en vez de decirle lo que no debe hacer. Los niños autistas, le expliqué, responden mejor al estímulo positivo. Jacintha lloró cuando vio a su hijo sonriendo e interactuando con Jim, nuestro fisioterapeuta.

Exmin, un niño sordo de 9 años de edad, me enseñó que las clases formales de lenguaje de señas no son necesarias para comunicarse. Él ha creado una serie de señales con la mano, muy fácil de entender, para comunicarse con su familia y amigos. De su ejemplo, aprendí que en Villanueva, uno hace lo mejor que puede con lo que Dios le ha bendecido. Y Dios nos bendice a menudo el uno al otro. Después que regresé a mi casa, Maura y Dan me enviaron un correo electrónico para decirme que tenían un amplificador auditivo para Exmin con la esperanza de aumentar su capacidad de escuchar. Con el amplificador fue capaz de escucharse a sí mismo hablar por primera vez. Historias como esta son las que uno de mis profesores de mi departamento de graduados llama un "cheque de pago". No es dinero depositado en mi cuenta bancaria sino las pequeñas historias de gratitud o éxito que hacen que mi trabajo valga la pena. Planeo visitar Villanueva otra vez el próximo verano para ver el progreso que todos mis estudiantes han hecho.

Mientras tanto, continúo tratando de adaptarme de nuevo a mi casa. A veces, he estado al borde de las lágrimas por lo que dejé en Nicaragua. Tal vez nosotros tenemos demasiado. Tal vez ellos sólo tienen lo suficiente. Al principio de mis dos semanas en Villanueva pensé que ellos no tenían nada. Al final de mis dos semanas me di cuenta que ellos son muy bendecidos porque se tienen el uno al otro. Dudé que Dios estaba presente en Villanueva, pero me di cuenta que Dios los carga y ayuda en cada paso de su camino.


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