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Cuentos Misioneros
Por
Por Linda UngerPedaleando por tolerancia
Andrew Spidahl, Nakia Pearson, Yusuke Hasegawa, Peter Ehresmann and Jim Durfey.
To view more pictures and to find out where they currently are, visit www.fueledbyrice.org.
Photos courtesy of Fueled by Rice bikers show the people they meet and places they've visited. Peter Ehresmann y Jim Durfey, de la clase del 2004, y Andrew Spidahl, de la del 2003, de la Universidad de St. John, y Nakia Pearson, de la clase del 2003 de la Universidad de St. Benedict, ya tenían cinco meses y casi cinco mil millas en el camino cuando Revista Maryknoll los alcanzó en Phnom Penh, capital de Camboya, en febrero. Con ellos estaba Yusuke Hasegawa, graduado en economía de la Universidad Keiai en Japón, quien los conoció en el camino y unió su propio sueño al de ellos y su bicicleta a su ruta. Un miércoles en la tarde, la comunidad misionera de Maryknoll en Phnom Penh se reunió para celebrar la Misa semanal en una de sus residencias, como es su costumbre. Los asistentes—misioneros, colaboradores y conocidos en la vía—llenaron la sala, sentándose en sofás, sillas y en el mismo piso. Al final, el celebrante pidió a quienes venían por primera vez que se presentaran, y desde la última fila, los jóvenes se pararon uno por uno y compartieron su gran aventura. Luego, poco antes de colocar sus bicis en dirección hacia Tailandia, los ciclistas hablaron con Revista Maryknoll. "Nuestras metas principales," explicó Ehresmann, de 27 años, "son profundizar nuestro mismo entendimiento internacional y ayudar a construir la paz y la tolerancia entre naciones y culturas. Abogamos también por el aspecto ambiental, de no usar petróleo o gasolina para movilizarse, especialmente dada la creciente concientización sobre el calentamiento global." Para lograr su objetivo de aumentar la paz y la comprensión, los ciclistas mantienen una página en el internet, fueledbyrice.org, lo que permite a familiares, amigos y a ustedes lectores seguir su ruta—la cual hasta la fecha incluye China, Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia e India—y compartir sus experiencias. Puede ver la misión del grupo, fotos y videos del viaje, y leer y responder con sus comentarios o preguntas a los blogs de los ciclistas. Para cuando este artículo salga impreso, el grupo Fueled by Rice estará aproximándose al fin de su gira, lo que se espera para el otoño, o sea un año después que comenzó, el 16 de septiembre del 2007, en Beijing, China. La idea del viaje empezó con Ehresmann, quien enseñaba inglés en China a través del programa de voluntarios de Maryknoll, ya por tres años. "He manejado bicicleta desde que era pequeño, pero en la universidad lo tomé más en serio," dijo. Varias veces intentó organizar un viaje largo por Europa en bici con sus amigos, pero no resultó. Estando en China, conoció a dos grupos de ciclistas quienes habían viajado desde Europa a ese país asiático. "La ruta que tomaron era fantástica, pues pasa por tantos países y por tantas culturas distintas," dice Ehresmann. "Me pregunté, ¿si no lo hago ahora, entonces cuándo?" Justo por ese entonces, recibió un correo electrónico de Spidahl, quien estaba trabajando en una pastoral con jóvenes en una iglesia en Arizona. Tenía ganas de probar su vocación para la música, pues es compositor y toca guitarra. Se comunicó con Ehresmann, quien toca bongó y un instrumento chino que se llama arbú, y preguntó además por Pearson, cantante de jazz, soul y rock. Ehresmann vio la oportunidad y dijo, "Por qué no hacer música y un viaje por bicicleta." En la página web también puedes escuchar tres de las canciones del grupo. Pearson había cumplido un compromiso de enseñar inglés en Japón y se unió inmediatamente. "No sabía qué quería hacer después de Japón, sólo sabía que yo no estaba lista para volver a las Bahamas," de donde es nativa. Ella buscaba cómo volver a cantar, y cuando recibió el mensaje de Ehresmann, pensó, "¡Qué forma más novedosa de dejar Asia!" Además de eso y los grandes propósitos que el grupo acordó, dijo, "Me gustó la idea de desafiarme físicamente y de desafiar los límites de mi propia comodidad." Dufrey, entonces trabajando en una biblioteca en la Universidad de Minnesota, quería regresar a China, donde él también había enseñado inglés por dos años. "Cuando Pete propuso esta idea, me pareció maravillosa. Es una buena manera de ver al mundo, y tal como están las cosas en el mundo de hoy, creo que es importante conocerlo y tener una perspectiva internacional." Un quinto miembro del grupo, Adam Wolf, de la clase del 2005 de la Universidad de St. John, comenzó el viaje con el grupo, pero tuvo que volver a Estados Unidos. El grupo se despidió de Wolf, pero dio la bienvenida a Hasegawa. "Nos habíamos encontrado con otros grupos de ciclistas, pero ¡Yusuke era el único que llevaba su guitarra consigo!" recordó Ehresmann. Así que se unió a la pequeña banda de músicos ciclistas por el amor y la compasión. "Conocerlos a ellos ha sido lo más impactante de este viaje," dice Hasegawa. Él se separó de ellos después para seguir su propia ruta hacia Australia. Después de Camboya, los demás siguieron a Tailandia e India, donde Pearson se prestó como voluntaria en el hospicio de la Madre Teresa de Calcuta para los pobres y moribundos. Por todo el camino, los jóvenes de Fueled by Rice van aprendiendo de los pueblos y las personas con quienes se encuentran. Esta historia, relatada por Dufrey, es típica de lo que puede suceder entre personas que no comparten ni idioma ni costumbres sino únicamente su participación en la raza humana. "Habíamos llegado a Vietnam, en medio de la nada, y buscamos un sitio para acampar y pasar la noche. Pero una tormenta se aproximaba y se levantó el viento. No supimos adonde ir. De repente, una mujer en motocicleta nos pasó, y a través de gestos le contamos lo que buscábamos. Pero ella nos dijo que nos olvidáramos de acampar y fuéramos a su casa. Así nos encontramos en su mesa compartiendo una taza de té. Luego, ayudamos a su esposo a pescar la cena y nos hicieron una fiesta. Ellos hablaban tal vez sólo de 10 a 20 palabras de inglés, y nosotros hablamos menos palabras en vietnamita. Sin embargo, pasamos una noche encantadora. Fue una gran experiencia de lo que sucede cuando borramos las barreras culturales que nos separan. Fue un ejemplo de lo que sucede cuando uno se encuentra con personas comunes y corrientes y podemos observar su mejor lado." Para Pearson, el encuentro le enseñó que "lo único que uno tiene que hacer es abrirse al otro." Lea más articulos sólo en Revista Maryknoll. Ayuda a Maryknoll en su labor con los más vulnerables del mundo. This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it > This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it | |||||||
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